October 23, 2006
Switch to Spanish
World Famous Chiapan Coffee Growers Struggle to Sell Their Beans at Home
By Rosario Adriana Alcázar González
As afternoon falls on in the city of San Cristóbal de Las Casas in Chiapas, the sun's rays disappear behind the mountains and the air grows cold. Across the city, hands reach for cups of dark, hot coffee, grown in Chiapas.
Coffee lovers all over the world enjoy the popular organic Chiapan coffee thanks to the efforts of Chiapaneco coffee growers who have banded together to market their products abroad over the last twenty years. However, many growers say Mexican consumers still don't recognize the differences between organic and conventional production. As a result much of Mexico's internal coffee market is monopolized by multinational corporations like Nestle.

The organic coffee the Chiapas is known for came about after a coffee surplus prompted a worldwide crisis for producers in the 1980s. Prices dropped drastically - in Mexico growers received only six pesos (.60 USD) per kilo. Devastated, coffee producers began to look for new ways to produce and market their products in order to survive.
In Chiapas, many went back to their roots and rediscovered organic production. By transitioning to organic, Mexican coffee growers were able to tap into international markets with a high demand for natural products and consumers ready to pay more for organic coffee. For producers, this transition meant returning to ancestral ways of cultivating. “An old man in one of the communities told us that organic, which now seemed something very new, was really a return to how their grandparents grew coffee before chemical products existed,” said Víctor Perezgrovas, adviser to Majomut, an organic coffee grower’s union made of 17,000 indigenous families from the Chiapan highlands.
Until 2005, Mexico was the largest producer of organic coffee in the world, according to Mexico's Secretary of Agriculture, Livestock, Rural Development, Fishing and Feeding in Mexico data. The states of Chiapas, Veracruz, and Oaxaca produce 85 percent of the nation's coffee. But this year, due to the destruction caused by Hurricane Stan in the Soconusco and Sierra regions of Chiapas, Mexico fell to second place in organic coffee production, displaced by Peru.
Though natural disasters can wreak havoc on coffee economies, Majomut´s growers can count on one thing -- a guaranteed minimum price for their products. While regional producers earned ten to twelve pesos per kilo on average, Majomut's producers earned between 18 and 20 pesos per kilo, said Perezgrovas.
Majomut has found success in international markets; it exports 80 percent of its production to Europe. But selling their products in Mexico has been more difficult. Majomut currently sells only 20 percent of their coffee within the country. "The internal market is difficult," said Perezgrovas, "because it is dominated by Nestle, which, with it subsidiaries, controls 80 percent of Mexico's coffee market. It´s hard for small cooperatives to compete against such a giant."
"[Ours is] a special product, because the producer makes an effort to produce a product using environmentally sound techniques that benefit everyone. Many times the consumer 'rsquo;t value the work that producers take on in order to conserve the environment," said Rolando Morales, member of organic coffee cooperative Lagos de Colores, based in Tziscao, municipality of La Trinitaria, on the Guatemalan border. His cooperative exports 70 percent of their product to the United States, Japan, and Europe.
Even if they recognize the benefits of organic coffee, many Mexicans simply can't afford to buy it. A kilo of organic coffee can cost twice as much as a kilo of conventional coffee, which places it out of the reach of many national consumers in a country, where according to 2002 World Bank Statistics, half of the population lives in poverty. "In some places, a kilo of organic coffee can reach up to $190.00 pesos. That's a lot of money. Only foreigners can afford it. Even when I want to, I can't buy it," said Mauricio Arellano, leaving a café in the center of San Cristóbal.
To reprint this article, photographs, or package, please email permissions@piwdw.org for purchase information.
Switch to Spanish
Switch to English
Por Rosario Adriana Alcázar González
Mientras la tarde cae sobre la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, los rayos del sol desaparecen detrás de las montañas y el frió aumenta. En toda la ciudad, las manos alcanzan tazas del café oscuro y caliente, producido en tierras Chiapanecas.
Aficionados del café en todo el mundo disfrutan el café orgánico Chiapaneco gracias al esfuerzo organizativo y comercializador que los productores chiapanecos de café orgánico han desarrollado a lo largo de más de dos deacute;cadas. Sin embargo, en el mercado nacional mexicano consumidores desconocen la diferencia entre la producción orgánica y la convencional y existe un monopolio del mercado interno del café por compañías transnacionales como la Nestlé.

Durante los años ochenta existió una gran crisis en la producción cafetalera mundial, ocasionada por una sobre oferta de producto que ocasionó que el precio del café cayera drásticamente. En México, productores ganaban hasta seis pesos por kilo de café. Esto afectó gravemente la economía de los productores cafetaleros, obligándolos a buscar alternativas en la producción y comercialización de su producto para poder sobrevivir.
Para productores mexicanos, la transición a métodos de cosecha orgánica motivó su acceso al mercado internacional que cuenta con una alta demanda de productos naturales y a consumidores listos para pagar un mayor precio por el café orgánico. Para los productores esto significó regresar a las formas ancestrales de cultivo. "Un viejito, en alguna de las comunidades nos dijo que lo orgánico, que ahora parecía algo muy nuevo, para ellos era regresar a lo viejo, a como producían antes de que existieran los productos químicos, a como producían sus abuelos", dijo Víctor Perezgrovas, asesor de la Unión de cafetaleros Majomut, una organización que reúne a más de 1,700 familias que viven en 32 pueblos tzeltales y tzotziles de Chiapas que cosechan café orgánico.
Hasta el 2005, México ocupaba el primer lugar en la producción de café orgánico según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación de México. Los estados de Chiapas, Veracruz y Oaxaca aportan el 85 por ciento de la producción nacional de café. Pero este año, a partir de las pérdidas ocasionadas por el huracán Stan en cafetales de la zona Soconusco y Sierra de Chiapas, México fue desplazado por Perú al segundo lugar en la producción de café orgánico.
A pesar de que desastres naturales pueden causar estragos a las economías cafetaleras, productores de Majomut pueden contar con una cosa -- un precio mínimo garantizado, mayor a los estándares regionales. Mientras los productores regionales ganaban aproximadamente entre diez y doce pesos por kilo, los productores de Majomut recibían entre 18 y 20 pesos por kilo, dijo Perezgrovas.
Majomut ha tenido éxito en el mercado internacional; exporta el 80 porciento de su producción a Europa. El vender sus productos dentro de México ha resultado más difícil. Actualmente Majomut comercializa el 20 por ciento de su café dentro del país. "El mercado interno es difícil", mencionó Perezgrovas, "porque está dominado por la Nestlé,que con sus subsidiarias controla el 80 por ciento del mercado del café en México. Es difícil competir contra tal gigante," dijo Perezgrovas. Consecuentemente, sus productos no alcanzan tantos consumidores Mexicanos como podrían.
"[Nuestro] producto es un producto especial, porque el productor hace un esfuerzo por elaborar un producto con técnicas ecológicas que a todos nos beneficia y muchas veces el consumidor no esta dispuesto a valorar todo el esfuerzo que hacen los productores para un mejor medio ambiente y conservar la naturaleza", dijo Rolando Morales, integrante de la cooperativa de café orgánico Lagos de Colores, de la comunidad de Tziscao, municipio de la Trinitaria en la región fronteriza de Chiapas. Su cooperativa exporta el 70 porciento de su producción a EEUU, Japón y Europa.
Aunque reconozcan los beneficios del café orgánico, para muchos mexicanos el precio está fuera de su alcance. Un kilo de café orgánico puede llegar a costar el doble del café convencional, colocándolo fuera del alanze de muchos consumidores nacionales en un país donde, de acuerdo a estadísticas del Banco Mundial en el 2002, la mitad de la población vive en la pobreza. "En algunos lugares el kilo de café orgánico llega a costar hasta $190.00 pesos, es mucho dinero, solo pueden comprarlo los extranjeros, aún cuando yo quiero no puedo comprarlo", dijo Mauricio Arellano al salir de un café en el centro de San Cristóbal.
Switch to English