October 21, 2006
Switch to Spanish
The Long Road to Health Care
By Juana de Jesús Pérez Méndez
Maria Hernández, 29, an indigenous housewife and mother of three, walked two hours from her home in the mountains of the municipality of Teopisca toreach the nearest bus stop. After a 30 minute ride to San Cristóbal de las Casas, Chiapas she arrived at the Marie Stopes clinic.
Hernández isn't the only one who has to travel for hours for basic clinic services. Staff members at Marie Stopes say they treat more indigenous people every day, who often come from places as far flung as Ocosingo and Palenque, each a four hour bus ride away from San Cristóbal. Indigenous communities throughout Chiapas have little or no reproductive health care services. Hernández says she received prenatal care at the clinic starting in 2003, and is at the clinic today accompanying a neighbor with abdominal pain.
When the Marie Stopes clinic first opened its doors in 2000, few of its patients were indigenous. Cultural taboos and long distances prevented men and women from coming to the clinic. But now, thanks to outreach efforts and radio advertising, 40 percent of the Marie Stopes' clients are indigenous, most of whom come from remote communities to receive basic services, said Dr. Belinda Calvillo who has worked at the clinic for five years.
That hundred of people in Chiapas have to travel long distances for routine services is no surprise. The state of Chiapas spends less on health care per capita than any other state in Mexico, according to a 2006 study "Excluded People, Eroded Communities" by El Colegio de la Frontera Sur and other human and indigenous rights groups.
For most of the women who need to visit the Marie Stopes clinic, the journey to San Cristóbal isn't an easy one. The cost of transportation alone is a hardship for many indigenous people, most of whom live in extreme poverty. "I wish there was this kind of service closer to my community so that we didn't have to travel so far. We are poor. Our husbands earn very little," said Hernández.
The Marie Stopes Clinic in San Cristóbal is one of three that the British organization operates in Chiapas and one of 393 worldwide. "We decided to open a clinic in Chiapas because it is the state that is most lacking in reproductive health services," said Calvillo. She added that she hopes the organization will open clinics in other Mexican states."There just really aren't many options or services," she said.
In the indigenous communities that surround San Cristóbal, adequate reproductive health services are scarce. Even in communities that do have health centers, many indigenous women say that they face language barriers and exhausting waits.
Juana Pérez Hernández, a Tzotzil Indian, is a nurse at Marie Stopes and provides translation when necessary. She said even when services are offered in rural areas people don't use them. "They tell me, 'The doctors fill me with medicines, but I don't get better. So what am I supposed to do? I don't go to the doctor anymore.'"
Discrimination and language barriers are also often cited as reasons that people in rural Chiapas don't seek care. In the Chiapan highlands, where 62 percent of the indigenous population does not speak Spanish, "the lack of health services in the languages of the region is an important cultural barrier to accessing these services," the ¨Excluded People, Eroded Communities¨ report found.
Part of the problem, said Hernández, who traveled nearly three hours to get to the Stopes clinic, is that the doctors who work in indigenous communities come mal-equipped and infrequently. She said a doctor visits her town once every two months. And when she comes she doesn't have a space to work and lacks even the most basic supplies like common medicines, examination tools, a bed, and chairs.
But Carlos Enrique Castellaños Toledo, director of the government-funded health center at the Municipal Sports Center in San Cristóbal, said that indigenous communities should take responsibility for communicating their health needs to the government. "If the community leaders could get 15 sick people together in one place every day, health services would come much more frequently," he said.
To reprint this article, photographs, or package, please email permissions@piwdw.org for purchase information.
Switch to Spanish
Switch to English
El Largo Camino Hacía Aervicios de Salud
By Juana de Jesús Pérez Méndez
Maria Hernández, mujer indígena de 29 años, ama de casa y madre de tres hijos caminó dos horas desde su casa en las montañas del municipio de Teopisca, Chiapas para llegar a la parada del camión más cercana. Después de un viaje de 30 minutos en autobus a San Cristóbal de las Casas, llegó a la clínica de Marie Stopes.
Hernández no es la única que tiene que viajar para obtener servicios básicos de salud. El personal de la clínica Marie Stopes dice que cada día atienden a más gente indígena, de lugares tan distantes como Ocosingo y Palenque, cada uno a cuatro horas en autobus de San Cristóbal. Muchas comunidades indígenas en Chiapas carecen de servicios adecuados de salud reproductiva. Hernández dijo que recibió tratamiento prenatal en la clinica empezando en el 2003, y hoy llegó a la clínica para acompañar a una vecina que padece de dolor abnominal.
Cuando la clínica Marie Stopes abrió sus puertas en el 2000, pocos de sus pacientes eran indígenas. Tabús culturales y largas distancias prevenían la llegada de muchos hombres y mujeres a la clínica. Pero hoy, gracias a esfuerzos de difusión y spots de radios, el 40 por ciento de los clientes de Marie Stopes son de origen indígena y vienen, en su mayoría, de comunidades remotas para obtener servicios básicos, dijo Dr. Belinda Calvillo, quien lleva cinco años trabajado en ésta clínica.
El hecho de que cientos de Chiapanecos tengan que viajar largas distancias para obtener servicios rutinarios no es soprendente. Chiapas es el estado mexicano con menor gasto en salud por cápita, reveló "Pueblos excluidos, comunidades erosionadas", un estudio realizado en el 2006 hecho por El Colegio de la Frontera Sur y otros grupos de derechos humanos e indígenas.
Para la mayoría de mujeres con necesidad de visitor la clínica de Marie Stopes, el viaje a San Cristóbal no es fácil. El costo del pasaje es una privación para muchos indígenas, quienes, en su mayoría, viven en pobreza. "Me gustaría que hubiera un servicio de éstos [en mi comunidad] para no viajar tanto por que nosotros somos pobres, nuestros esposos ganan poco", dijo Hernández.
La clínica Marie Stopes en San Cristóbal es una de tres que opera ésta organización inglesa en Chiapas y una de 393 en el mundo. "Decidimos abrir la clínica en Chiapas porque es el estado que más carece de estos servicios", dijo Calvillo. Añandió que espera que la organización abra otras clínicas en otros estados mexicanos. "Realmente no hay muchas opciones o servicios", dijo.
En las comunidades indígenas que rodean San Cristóbal, adecuados servicios de salud reproductiva adecuados son escasos. Incluso, en comunidades que sí tienen centros de salud, muchas mujeres indígenas ya no acuden a centros de salud en sus municipios porque dicen que enfrentan barreras linguísticas y esperas agotadoras.
Juana Pérez Hernández, una indígena Tzotzil, trabaja como enfermera en la clínica Marie Stopes y asiste en traducciones cuando es necesario. "Me dicen, ‘Los doctores me llenan de medicamentos, pero no me sano. Entonces, ¿que voy a hacer? Ya no acudo al médico", dijo. En Los Altos de Chiapas, una región donde el 62 por ciento de la población indígena no habla el español, "la falta de servicios de salud en los idiomas de la región constituye una importante barrera cultural para el acceso a este tipo de servicio" encontró el estudio "Pueblos excluidos, comunidades erosionadas".
Parte del problema, dijo Salinas Hernández, quien viajó casi tres horas para llegar a la clínica Marie Stopes, es que los doctores que trabajan en comunidades indígenas vienen mal equipados e infrecuentemente. Dijo que una doctora visita Chichihuistán una vez cada dos meses, pero no cuenta con un lugar de trabajo y carecen de los equipos más básicos como son las medicinas comunes, herramientas para examinar, una cama y sillas.
Pero Carlos Enrique Castellaños Toledo, director de la clínica del Centro Deportivo Municipal (CEDEM) en San Cristóbal, dijo que las comunidades indígenas deben de responsiblizarse en comunicar sus necesidades de salud al gobierno. "Si las autoridades [de cada comunidad] reunieran 15 enfermos diarios, sería con más frecuencia el servicio de salud", dijo.
To reprint this article, photographs, or package, please email permissions@piwdw.org for purchase information.
Switch to English