November 27, 2006
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Living In the River's Path
By Juana de Jesús Pérez Méndez
When the city of San Cristóbal de las Casas, Chiapas, was founded in the mountain valley of Jovel in 1535, settlers built homes and businesses in the highest, driest places. Marshes, lakes, and rivers surrounded them.
Today, seas of houses have replaced many of the wetlands, due to exploding population growth. San Cristóbal is one of the fastest-growing cities in Mexico, said Dr. Miguel Ángel Vásquez Sánchez, head of the city's Planning and Urban Development Department. The population of San Cristóbal is expanding at more than twice the national rate. Most of the newcomers are from the rural zones of Los Altos, the Chiapan Highlands, who come to San Cristóbal for work or to escape religious or political conflict in their communities, Vásquez Sánchez said.

But overpopulation means affordable land is scarce. For many poor families, the only land within reach is in wetland zones, which developers fill with tons of concrete and sand in attempts to make it fit for building.
But filling wetlands has serious consequences. "Wetlands function as a sponge, absorbing water, rain, and runoff," said Alejandro Ruiz Guzman, Director of Social Communications for the Municipal Potable Water and Sewer System in San Cristóbal. Once filled with concrete, the wetlands no longer fill their ecological role. The water they once collected has nowhere to go. Floods are often the result, bringing illness, loss of possessions, and interruption of daily life to neighborhoods located in these areas.
Erminia López Gomez and her family have weathered 15 years of flooding since they moved to the Lagos de María Eugenia neighborhood, in southern San Cristobal in 1991. López Gomez knew the area was wetland when they bought their home, but it was all they could afford and the family needed somewhere to live.
"We didn't know that this land was going to flood so much. We thought that the filling would solve the [flooding] problems," she said.
But that wasn't the case. During the worst rains her house has filled with more than a meter of water. "We tried to pick up all of our things, but we've lost mattresses as well as the stove, the refrigerator, and our important papers," she said.
Despite the flooding problems, a junior high school, San Juan Bosco Occhiena, was built in the neighborhood in 1995. The school is situated beside a canal which, according to school director Alberto Rafael Arévalo Barrientos, becomes "an overflowing river that takes everything in its path" during the rainy season. He said that the school frequently suspends classes due to flooding, sometimes relocating students to a nearby church.
Last year, Hurricane Stan brought a worse flood season than usual. After intense rains, the neighborhood was under nearly two meters of water. "When I went to the school, what had been the library, all of the books, sound equipment, televisions— everything was swimming," said Arévalo Barrientos.
The key to preventing situations like this, said Vásquez Sánchez, is good city planning. "Unfortunately, in our country, [city] planning is considered something that is unnecessary, something that doesn't even exist,"said Vásquez Sánchez.
But despite past precedent, the city is currently creating an urban plan that will map out the future of the San Cristobal until 2020. "I believe there is still time to save the little we still have, but it won't happen without great effort on the part of society and the government," said Vásquez Sánchez.
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En El Camino Del Rio
Por Juana de Jesús Pérez Méndez
Cuando la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas se fundó en el montañoso Valle de Jovel en 1535, colonos construyeron casas y negocios en las partes más altas y secas. Humedales, lagos y montañas los rodeaban.
Hoy, debido al alto crecimiento de la población, un mar de casas ha reemplazado muchos de los humedales. San Cristóbal es una de las ciudades de más alto crecimiento en México, dijo el Dr. Miguel Ángel Vásquez Sánchez, jefe del Departamento de Planeación y Desarrollo Urbano del gobierno municipal. La población de San Cristóbal está creciendo a más del doble del índice nacional.

Muchos de los recién llegado son de la zonas rurales de Los Altos de Chiapas que vienen a San Cristóbal a buscar empleos o para escapar de conflictos religiosos o políticos en sus comunidades, dijo Vásquez Sánchez.
La superpoblación significa que terrenos asequibles son pocos. Para muchas familias pobres, los únicos terrenos disponibles son aquellos que se encuentran en zonas de humedales, terrenos que urbanizadores llenan de toneladas de arena y concreto, intentando hacerlos adecuados para construir.
Pero el rellenar humedales tiene serias consecuencias. "Los humedales cumplen la función de absorber el agua, son una especie de esponja que absorben el agua, la lluvia y los escurrimientos, dijo Alejandro Ruiz Guzmán, director de Comunicaciones Sociales para el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado Municipal (SAPAM). Una vez rellenados de concreto, los humedales dejan de absorber agua y los barrios construidos en estas zonas sufren de graves inundaciones. Con las inundaciones llegan las enfermedades, la pérdida de objetos, y la interrupción de la vida cotidiana de los barrios localizados en estas zonas.
Erminia López Gómez y su familia ha sobrevivido 15 años de inundaciones desde que, en 1991, se mudaron a la colonia Lagos de Maria Eugenia, en la zona sur de San Cristóbal. López Gómez sabía que la zona era un humedal cuando compraron su terreno, pero que era todo lo que podían pagar.
"No sabíamos que se iba a inundar tanto, pensamos que con el revestimiento [los problemas de inundación] se iban a solucionar", dijo ella.
Este no fue el caso. Durante las peores inundaciones su casa se ha llenado con un metro de agua. "Tratamos de levantar nuestras cosas pero a veces los colchones se echan a perder, [también] la estufa, el refrigerador, y los papeles¨, dijo ella.
A pesar de los problemas de inundaciones, la escuela tele secundaria, San Juan Bosco Occhiena fue construída en la colonia en 1995. La escuela está situada al costado de un canal, que, de acuerdo al director Alberto Rafael Arévalo Barrientos, en época de lluvia "se hace un rio muy caudaloso (que) se desborda y se lleva todo lo que encuentra a su paso". El dijo que muchas veces la escuela se ve obligada a suspender las clases debido a las inundaciones, a veces trasladándolas a la casa de los sacerdotes Salesianos que anteriormente funcionaba como la misma escuela . El año pasado, el huracán Stan trajo consigo una de las peores épocas de inundaciones. Después de fuertes lluvias la colonia quedó bajo casi dos metros de agua. "Cuando yo entré aquí en la escuela todo lo que era biblioteca, libros, aparatos de sonido, televisores, todo estaba nadando", dijo Arévalo Barrientos.
La clave para prevenir situaciones como estas, dijo Vásquez Sánchez, es una buena planificación urbana. "Lamentablemente en nuestro país la planeación [urbana] es considerada como algo que no se necesita, algo a lo cual no existe", dijo Vásquez Sánchez.
Pero la situación no existe sin esperanza. El gobierno de la ciudad está creando un plan urbano que planeará el futuro de la ciudad al 2020. "Yo creo que estamos a tiempo de salvar lo poco que ya nos queda, pero tiene que haber un gran esfuerzo de sociedad y gobierno para que esto ocurra", dijo Vásquez Sánchez.
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